1. Dos advertencias

Me consuela pensar que, de todos modos, puedo acogerme al modo como oraba y vivía Jesús. Según todo lo que podemos intuir a partir de los testimonios evangélicos, cabe afirmar que, en su sentirse Hijo, él se vivía íntima y gozosamente con la misma vida, con el mismo Espíritu, que el Padre. Andrés Torres Queiruga

Invoco a Ruah y Sofía, Pneuma y Espíritu. Lo invoco a descolocarnos, primero, y a recolocarnos, después. Para que lleguemos a saber todo el miedo que tenemos a su impulso libre, a su eólica energía y a sus continuos desafíos... que percibo, o intuyo al menos, en mi mundo y entre los pliegues de cada día.
Mercedes Navarro Puerto

 

 

Y veinticinco oraciones

2. Oraciones

·················1·················
Si me cortan
este hilo de luz que todavía
sujeta el alma ciega
a la rueda de su noria...
Si vienen ellos con su vara
de medir
y ven que el sueño sobra y me lo cortan...
Si me cierran la ventanita al mar por donde a veces
me asumo a ser espuma, pez, sol, viento...
Si aún es mucho,
demasiado tal vez... este minuto
de volar
o de soñar que vuelo...
díme, Señor,
en forma que lo entienda,
qué hago yo en esta hora,
en pie sobre la tierra
con mi desesperada esperanza.

Dulce María Loynaz

·················2·················
Pintando: haciendo el mundo
de nuevo para amarlo
con un amor más nuestro.
Haciendo versos
que cicatrizarán.
Haciendo algo
parecido al amor: tan parecido
que aún puede atirantarnos
un poco el corazón...

Siendo y sufriendo
en ese humano esfuerzo del trabajo
que es nuestra redención; siendo y sufriendo
en el mar, en la fábrica, en el campo,
amándote, olvidándote y negándote,
somos tuyos,
Señor,
te acrecentamos,
te encarnamos de nuevo, somos tuyos,
Señor,
somos tus manos.

Luis Rosales

·················3·················
Ven, luz verdadera.
Ven, vida eterna.
Ven, tesoro sin nombre.
Ven, realidad imnefable.
Ven, persona inconcebuible.
Ven, felicidad sin fin.
Ven, luz sin ocaso..
Ven, gozo eterno.
Ven corona imperecedera.
Ven, púrpura del gran rey nuestro Dios.
Ven, cintura cristalina y centelleante de joyas.
Ven, sandalia inaccesible...
Ven, mi soplo y mi vida.
Ven, consuelo de mi pobre alma.
Ven, mi gozo, mi gloria, mis delicias sin fin.

Liturgia bizantina

·················4·················
¡Oh tú, Gomede!.
¡Oh tú, Minpute!.
Aquí está tu ofrenda.
Que tu niña sea curado:
¡mira y cuida lo que es tuyo!.
Que tú puedas sentirte bien
y tu niña sea sanada.
Nosotros no sabemos,
no sabemos si tú quieres que ella muera,
ella es tuya, tuya es esta niña:
ella es asunto tuyo.
Por nuestra parte, deseamos que tu niña pueda sanar.
Si ella muere, es ella niña tuya.
Nosotros sólo podemos pronunciar tus nombres,
por eso suplicamos para que nos ayudes.

Oración de Ngoni, Malawi

·················5·················
Cristo Señor,
Tú eres la revelación cierta de Dios,
el único puente entre nosotros y ese océano de vida
que es la Trinidad Santa,
por la que hemos sido creados y a la que estamos destinados.
La meditación sobre Ti, oh Jesús,
Niño enBelén,
Obrero en Nazaret,
Maestro en Palestina,
Crucificado en el Calvario,
Resucitado en la Pascua,
se abre ante nosotros
como un panorama sin límite
de verdades magníficas y llenas de vida.

Juan Pablo II

·················6·················
En ti, oh Cristo, se resuelven y se componen
los avatares y las controversias humanas.
Si tenemos hambre,
tú eres el pan de vida;
si pasamos sed, eres la fuente del agua viva;
si necesitamos ver o entender,
tú eres la luz del mundo;
si deseamos la justicia o la libertad,
tú eres el gran pobre,
el libertador de las cadenas
que hacen al hombre esclavo
de la idolatría, de las rkiquezas o del orgullo.
Si tenemos necesidad de amor,
tú, oh Cristo, eres el supremo dador y avivador
de la caridad entre los hombres.
Si tenemos necesidad de vida,
tú, oh cristo, eres el principio de la vida inmortal.

Pablo VI

·················7·················
Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, Padre santo y justo,
Señor rey del cielo y de la tierra,
por ti mismo te damos gracias,
porque, por tu santa voluntad y por tu único Hijo con el Espíritu Santo,
creaste todas las cosas espirituales y corporales,
y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos pusiste en el paraíso.
Y nosotros caímos por nuestra culpa.

Y te damos gracias
porque, así como por u Hijo nos creaste, así, por tu santo amor con el que nos amaste,
hiciste que él, verdadero Dios y verdadero hombre,
naciera de la gloriosa siempre Virgen la beatísima santa María,
y quisiste que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz y sangre y muerte ...

Por consiguiente, ninguna otra cosa deseemos, ninguna otra queramos,
ninguna otra nos plazca y deleite,
sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el solo verdadero Dios,
que es pleno bien, todo bien, total bien, verdadero y sumo bien,
que es el solo bueno, piadoso, manso, suave y dulce, que es el solo santo, justo, verdadero,
que es el solo benigno, inocente, puro,
de quien y por quien y en quien es todo el perdón, toda la gracia,
toda la gloria de los penitentes, de los justos, de todos los bienaventurados.

Por consiguiente, que nada impida, que nada separe, que nada se interponga.
En todas partes,en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, diariamente y de continuo,
todos nosotros creamos verdadera y humildemente,
y tengamos en el corazón y amemos, honremos, adoremos, sirvamos, alabemos y bendigamos, glorifiquemos y ensalcemos, magnifiquemos y demos gracias al altísimo y sumo Dios eterno, Trinidad y Unidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo,
creador de todas las cosas y salvador de todos los que creen y esperan en él y lo aman a él,
que es sin principio y sin fin, inmutable, invisible, inenarrable, inefable,
incomprensible, inecrutable, bendito, laudable, glorioso, ensalzado,
sublime, excelso, suave, amable, deleitable
y todo entero sobre todas las cosas deseables por los siglos. Amén.

Francisco de Asís

·················8·················
Señor, ¿dónde buscarte si estás ausente?.
Si estás por todas partes,
¿cómo no descubro tu presencia?.
Habitas en una luz inaccesible,
pero ¿dónde está esa luz?.
¿Quién me conducirá hasta ahí para verte en ella?.
Y después, ¿con qué señales y bajo que rasgos
podré buscarte?.
Nunca te vi, Señor, Dios mío,
no conozco los rasgos de tu rostro...
En séñame a buscarte,
pues no puedo ir en tu busca
si tú no me enseñas;
no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas.
Deseando, te buscaré;
te desearé, buscando;
amamdo te encontraré
y encontrándote te amaré.

San Anselmo

·················9·················
Oh Dios, gracias por habernos reunido en tu presencia
para revelarnos tu amor y acoger tu voluntad.
Haz que calle en nosotros
toda voz que no sea la tuya.
Y para que no nos condene tu Palabra,
oída pero no recibida
conocida pero no amada,
escuchada pero no practicada,
abre por la acción de tu Santo Espíritu
nuestra alma y nuestro corazón
a tu verdad en nombre de Jesucristo. Amén.

Liturgia de la Iglesia Reformada

·················10·················
En tu bautismo en el Jordán, Señor,
se manifestó la adoración de la Trinidad.
Porque la voz del Padre daba testimonio de Ti,
Hijo muy amado,
y el Espíritu Santo, bajando como paloma,
confirmaba esta palabra inquebrantable.
Oh Cristo Dios, que has aparecido
y has iluminado el mundo,
gloria a Ti.

Liturgia de la Iglesia Copta

·················11·················
Freno de bravos corceles,
ala fiel de pájaros tranquilos,
seguro timón de la nave,
pastor de corderos reales,
treúne la grey de tus hijos puros;
para que alaben santamente
y canten con sinceridad,
con labios sin malicia,
a Cristo que conduce a sus hijos..

Soberano de los santos,
oh Verbo invencible
del Altísimo Padre,
príncipe de sabiduría,
apoyo del trabajo,
eterna alegría.

Oh Jesús, salvador
de raza inmortal,
pastor, labrador,
freno y timón,
ala hacia los cielos
de lo santos juntos.

Oh eterno Verbo,
edad sin límite,
luz inmortal,
fuente de misericordia,
operario de la virtud,
vida venerada de los que cantan a Dios.
Los que hemos nacido de Cristo,
formemos el coro de la paz:
pueblo de la sabiduría,
cantemos juntos al Dios de la paz.

Clemente de Alejandría

·················12·················
Yo te canto, Omerari,
yo te canto, Omerari:
que cese tu ira.
Yo te canto, Omerari,
yo te canto, Omerari:
Omerari, que cese tu ira.
Los niños que hay entre nosotros, son niños de Omerari:
que cese tu ira.
Los jóvenes que hay entre nosotros son jóvenes de Omerari:
que cese tu ira.
Yo te canto y te pido:
que cese tu ira.

Antigua oración thai de Tak, Tailandia.

·················13·················
Te doy gracias, Señor, porque te amo.
No me abandones, oh Altísimo,
porque Tú eres mi esperanza.
Graciosamente he recibido tus dones
y ellos me dan el aliento y la vida...
En el Señor está mi esperanza,
nada temo.
Él es como corona en mi cabeza,
no dudaré.
Aunque el universo se tambalee,
yo seguiré en pie.
Aunque perezca todo lo visible,
yo no moriré.
Porque el Señor está conmigo
y yo con Él.
¡Aleluya!.

Odas de Salomón

·················14·················
Señor, Dios mío, mi única esperanza,
Tú que me has llevado hasta encontrarte
dame la fuerza de buscarte.
Delante de ti están mi fortaliza y mi debilidad:
acrecienta mi fortaleza y cura mi debilidad.
Delante de ti están mi fortaleza y mi ignorancia:
allí donde me has abierto la puerta
acógeme cuando quiera entrar;
allí donde me la hayas cerrado,
ábremela cuando vaya a llamar.
Que seas Tú a quien yo recuerde,
tTú a quien yo comprenda, Tú a quien yo ame.
Aumenta en mí estas tres ansias
hasta que Tú renueves toda mi vida.

Agustín de Hipona

·················15·················
Yo respiro el suave aliento de tu boca, ph Dios.
Yo admiro tu belleza cada día, oh Dios.
Es mi anhelo esvcuchar tu voz,
aun en medio del viento,
y que un día hagas joven mi cuerpo
con tu benevolencia
y que por ella viva yo eternamente.

Tumba de Amenofis IV

·················16·················
Jesús, Jesús, cierto día en una montaña de tu tierra te apiadaste de tu pueblo, lloraste sobre la multitud hambrienta y para aplacar el hambre de su cuerpo, multiplicaste los panes y los peces.
¡Jesús, Jesús, Jesús, hoy tu pueblo tiene hambre!.

Charles Péguy

·················17·················
En tus manos, oh Dios, me pongo entero.
Tú me has creado para ti y no quiero pensar más en mí mismo.
Quiero seguirte, ¿qué quieres que haga?.
Permíteme ser tu compañero de camino; en la alegría o en la pena quiero acompañarte...
¡Haz de mí lo que quieras!.
Quiero ser lo que tú quieres que sea y me entrego a ti para que me guiés tú...
Como un reloj de sol no marca las horas si no es por el sol,
así yo no quiero tomar decisión alguna si no es por ti.
¡Que así sea, mi Señor!.

J. H. Newman

·················18·················
Alabado sea Dios, Señor del universo,
el Compasivo, el Misericordioso,
Dueño del día del Juicio.
A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda.
Dirígenos por la vía recta,
la vía de los que Tú has llenado de gracia,
no la de los que han incurrido en tu ira
ni la de los extraviados.

Azalá del Corán 1, 2-7

·················19·················
¡Oh Espíritu Santo Paráclito!,
perfecciona en nosotros la obra comenzada por Jesús;
haz fuerte y asidua la oración que te dirigimos
en nombre del mundo entero;
suscita en cada uno de nosotros una intensa vida interior;
da ímpetu a nuestro apostolado,
que quiere llegar a todos los hombres y a todos los pueblos...
Que ningún lazo terreno nos impida hacer honor a nuestra vocación;
que ningún interés rebaje, por cobardía nuestra, las exigencias de la justicia;
que ningún egoísmo reduzca los espacios inmensos de caridad;
que todo sea grande en nosotros: la búsqueda y el culto de la verdad,
la prontitud y el sacrificio hasta la cruz;
que todo latido nuestro corresponda a la suprema plegaria del Hijo al Padre,
y a aquella efusión tuya, oh Espíritu Santo de Amor,
que el Padre y el Hijo quisieron para su Iglesia,
para todas las almas y para todos los pueblos.
Amén. Amén. Amén. Aleluya.

Juan XXIII

·················20·················
Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer.
Vos me lo disteis,
a Vos, Señor, lo devuelvo;
todo es vuestro,
disponed según vuestra voluntad.
Dadme vuestro amor y gracia,
que eso me basta.

Ignacio de Loyola

·················21·················
Dios mío,
gozo plenamente de lo que yo más deseo en este mundo:
pase lo que pase a los otros o a mí,
yo tengo en tu resurrección
y en tu felicidad total y sin fin
una fuente de paz inagotable
y un fondo de felicidad que nadie me podrá quitar.
Pase lo que pase a los otros o a mí,
mi mayor deseo y la necesidad más honda de mi alma,
sin comparación alguna,
está realizada y satisfecha en toda su plenitud:
¡te amo, oh mi Dios!.
Eres feliz, soy feliz,
oh mi Bien Amado. ¡Aleluya, aleluya, aleluya!.

Charles de Foucauld

·················22·················
Tú eres, Señor, la parcela de mi corazón,
tú eres mi herencia;
en ti, Señor, puse mi dicha,
en ti, mi único bien.
Noche y día pienso en ti,
tu mano es la que me guía,
¡Oh Señor!.
Siempre los ojos puestos en ti
camino, cantando sin temor.
Todo es alegría delante de ti,
desbordante júbilo en tu presencia,
¡oh Señor!.

Canción. Espiritual Negro.

·················23·················
Dios esté en mi cabeza
y en mi entendimiento;
Dios esté en mis ojos
y en mi mirada;
Dios esté en mi boca
y en mi palabra;
Dios esté en mi corazón
y en mi mente;
Dios esté en mi fin
y en mi comienzo.

Liturgia anglicana

·················24·················
Salve, oh fuente del Hijo;
salve, oh imagen del Padre;
salve, oh morada del Hijo;
salve, oh sello del Padre;
salve, oh poder del Hijo;
salve, oh belleza del Padre;
salve, oh Espíritu purísimo,
lazo del Hijo y del Padre.
¡Oh Cristo, haz descender sobre mí
este Espíritu con el Padre:
¡que sea para mi alma como el rocío
y la colme de tus presentes de rey!.

Sinesio, embajador libio en Constantinopla (s.V)

·················25·················
Rostro de Dios, ilumínanos.
Faz de Dios, míranos.
Cara de Dios, sonríenos.
Sonrisa de Dios, pacifícanos.
Brazo de Dios, fortalécenos.
Palma de Dios, cálmanos.
Mano de Dios, defiéndenos.
Gesto de Dios, muéstranos.
Entraña de Dios, acógenos.
Belleza de Dios, arrebátanos.
Bondad de Dios, álzanos.
Santidad de Dios, santifícanos.
Huella de Dios, oriéntanos.
Amor de Dios, abrázanos.
Ternura de Dios, consuélanos.
Misericordia de Dios, perdónanos.
Fuego de Dios, arrástranos.
Espíritu de Dios, transfórmanos.
Esplendor de Dios, transfigúranos.
Sabiduría de Dios, llénanos.
Verbo de Dios, háblanos.
Trinidad santa, bendícenos.
Trinidad Santa, llévanos.
Trinidad santa, sálvanos.
Amén.

Fructuoso Mangas