Veinte adjetivos de Dios desde la sabiduría

 

Es un texto sorprendente y único. No deja de ser fascinante la aventura de ponerle veinte adjetivos, refinados y sugerentes, a la Sabiduría de Dios. El autor merece haber sido, como de hecho es probable que fuera, un sabio judío con casa en Alejandría, aquella ciudad abierta y culta.
El autor del libro de la Sabiduría aplica estos veinte adjetivos a la Sabiduría, artífice del cosmos según afirma (7, 22) y a la que no puede vencer ningún mal (7, 30). Y, siguiendo venerable y sabia tradición de siglos, tenemos el derecho de aplicarlos a Dios, con todas las salvedades de rigor que imponen la analogía y otras cautelas.
inteligente
santo
único
múltiple
sutil
móvil
penetrante
inmaculado
lúcido
invulnerable
bondadoso
agudo
incoercible
benéfico
amigo

firme
seguro
sereno
todopoderoso
todovigilante
(Sab 7, 22)

Y de nuevo, como en los frutos del Espíritu Santo, al igual que en sus dones, cada uno puede añadir, como complemento, no como sustitución, otros veinte trazos del perfíl - ¡ese gran desconocido!- de Dios. A modo de ejemplo:

transparente
sólido
tierno
total
cercano
trino
doliente

encarnado
h umano
crítico
liberador
uno
inaccesible
hablador

paciente
fiel
creador
transcendente
sensible.