Doce hechos consumados

EL VERSO Y DIOS
Si el verso da la vuelta en su estrofa, de ahí recibe el nombre, quizás por eso mismo el verso también es un buen acceso para rodear a Dios y percibirlo en perfiles y rasgos no accesibles por otros caminos de la palabra. Por eso el verso ha sido tantas veces la herramienta preciosa y profunda que el hombre ha utilizado para acercarse al rostro de Dios.
En todo caso no hace falta advertir que la cursiva en la que va escrito cada perfil de Dios recuerda que el adjetivo es, en el caso de Dios, sólo analógicamente exacto y que sólo con esa salvedad se puede decir de Él.
Estos doce versos, doce hechos consumados por Dios, están escritos pensando en Él desde el amor y la adoración. Fueron escritos en distintas circunstancias por Fructuoso Mangas, el autor de esta Página, y en su mayoría están recogidos en su libro de poemas A PIE de obra (Salamanca 2002).

 

1.- Dios oscuro

¿Cómo podía ser noche cerrada,
si eran las tres de la tarde de un día de sol cegador?.
¿Cómo era posible tanta sombra y tan alargada
en el ciprés de un corazón?.
¿Cómo pudo crecer tanto la soledad por dentro,
hasta el punto de no ver siquiera ni la sombra del Padre?.

¿Y sus manos?. ¿Y las manos del Padre?.
¿No las había sentido mil veces,
cálidas, tiernas y abiertas,
cada día de su vida?.
¿Dónde estaban ahora las manos del Padre?.

Sin duda alguna, a pesar de todo,
a pesar de la noche,
a pesar de las sombras,
a pesar de la soledad,
a pesar de la nada,
sin duda alguna...
allí al lado,
alrededor,
abarcándolo todo,
rodeándole la vida,
protegiéndole en la muerte,
afirmando el futuro...
estaban sin duda alguna
las grandes y seguras manos del Padre.

Por eso arrancando un golpe de aliento,
empujando hacia arriba su raíz de hijo fiel,
reuniendo todos los recuerdos y promesas,
apretando en siete palabras toda su oración...
exclamó:
¡Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu!.

Y con estas siete palabras en los labios
y en el borde mismo del corazón,
expiró.

Eran las tres de la tarde.
Y sobrevino la noche sobre la faz de la tierra.

 

2.- Dios normal

El día que llegó al cielo
casi se muere del susto:
¡Dios era bajito y negro!.
Lo razonable y lo justo...
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Al llegar a la temida frontera
La Virgen María , el Niño y José
atravesaron el Nilo en patera:
¡más larga noche no pudo ser!.
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Los papeles consiguió
para cruzar la frontera.
Se hizo hombre.
Y nadie se enteró
de que Dios mismo era.
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En las calles comerciales
barría Dios cabizbajo.
Le pidieron los papeles
y lo echaron del trabajo.

 

3. Dios hermano

Cae la tarde,
cansada y lenta,
la ladera se desliza
hasta acariciar
las aguas del lago.
Vienen de lejos,
en brazos traen la vida.

En sus rostros llevan
la señal de muchas heridas
y sus ropas, cansadas,
están cubiertas
por el polvo de los días.
Arden los pies,
duele la vida.

A la vera del agua,
con la caricia
fresca y húmeda
de un airecillo
apenas nacido,
el Señor se vuelve
y vuelve la vida

Venid a mí
los cansados de la tierra,
soy Dios manso,
hombre humilde,
amoroso hermano.

 

4. Dios solidario

Desde aquel día para el que madruga
el alba y Dios amanecen más temprano.

Con la primera aurora por el horizonte entero
llegaron de dos en dos, cubiertos de desamparo:
Eran los pobres, cargados de nadas y vacíos,
apretando la indigencia entre sus manos.
Eran los hambrientos, ayunos de casi todo,
sin un mal pan siquiera bajo el brazo.
Eran los que lloran, bajo el peso de sus ansias,
hechos y deshechos de lágrimas y llanto.
Eran los perseguidos, con el odio en los talones
y con el alma presa en un oscuro puño apretado.

No tenían ellos ni rostro propio ni nombre suyo
y todos por él, uno a uno, se oyeron nombrados.

La voz se alzó hacia lo alto en perfecta formación
y rodó llena y redonda hasta el final del llano:
¡Dichosos todos vosotros, los pobres!
¡Los hambrientos seréis bienaventurados!
¡Felices vosotros, los que ahora lloráis!
¡Y los perseguidos con odio en cada paso!.

Y al romper el sol el viejo horizonte del día
sobrevino, casi sin más, sencillamente, el milagro:
Los pobres se sintieron revestidos de gloria,
los hambrientos, satisfechos y hartos,
los que lloraban, se llenaron de canciones
y los perseguidos vieron la paz en sus manos.

A media mañana, a pleno sol y al caer la tarde
seguía la voz en pie, incontenible resonando.

Y desde aquel día, aun de noche, no calla ni cesa
de gritar: "¡Vosotros sois los bienaventurados!".

 

5. Dios esencial

Y un día el mundo derrotado,
lanzado arriba desde dentro,
se irguió tenso y expectante
alzando el peso hacia su centro

lleno de nombres y fulgores:
Dios, hombre, corona y asiento,
razón, puerta, destino y fin,
gloria, verdad, y fundamento.

Y allí, salvado y redimido,
tras largo y secular adviento,
el alto y curvo arco del mundo

encontró clave y firmamento:
¡Cristo mismo, Él, puente y cima,
en lo alto del mundo como aliento!.

 

6. Dios buscado

Iba con mucha prisa, lo confieso,
y tenía la agenda muy apretada.
Reconocí su voz inconfundible
sin poder responder a su llamada,

pero su voz se pegó a mis talones
y sentí su resuello a mi espalda
marcando tenaz el paso conmigo
sin dejarme en paz hasta el alba.

Y tras larga y espesa noche en vela
dejé imprudente mi agenda y mi casa,
salí a la calle sin nada y con lo puesto,

por ver si en algún sitio lo encontraba,
pero Él era ido. Negro día funesto...
¡Todavía busco su eco y su pisada!.

 

7. Dios empanado

Yo soy el pan
y declaro bajo juramento
que en ningún momento
dejará de ser verdad

que donde hay un pan partido
Dios nos levanta un puente
y si al darse se hace compartido
allí Dios mismo está presente:

en el signo del pan y de la mesa
se actualiza el recuerdo mantenido
y Dios con todo lo que mide y pesa
ahí se asienta reciente y repartido,

y es fuente, luz, aire y alimento
y es pan de vida para ser comido
y es mesa puesta ante el hambriento
y es Dios empanado para ser vivido.

 

8. Dios vivo

El agua viva
del río sagrado
se derramó,
abierta y libre,
sobre la cabeza de Jesús;
descendió por el rostro,
por el cuello,
por la espalda,
por el pecho,
hasta la corriente,
imperturbable y fiel,
del río.
Se mezcló,
independiente y sabia,
con las aguas
que lentamente bajan
hasta ese moridero
en el que se deshace el Jordán;
se abrió paso,
viva y confiada,
entre las aguas muertas,
se recogió un instante,
creció desde su centro
y se expandió,
incontenible y poderosa,
llenando de su espíritu
el mar perdido.
Y las aguas malditas,
bautizadas sin saberlo,
se hinchieron de vida
y el que era mar muerto,
por gracia del Señor
dejó aquel día de serlo.

 

9. Dios parcial

Aquel día,
el siguiente al día final,
el Sur
se levantará
y ante los inmensos ojos abiertos de Dios
desplegará todas las pateras
acreditará todas las deudas
certificará todos los días de hambre
hará la lista de todas sus materias primas,
leerá en voz alta todos sus derechos
presentará todos sus papeles en regla
contará todos sus días contados.
Y el Norte
se quedará
sin habla y sin razón.
Y sin papeles.

 
10. Dios deseado

¡Ay si pudiera!
Si pudiera ver
un punto siquiera
de la luz total...

Si el gusto tuviera
de gustar la miel
dulce y colmenera
del panal primero...

Si el silbo suave oyera
del Pastor divino
de alguna manera,
para oír el deje de su voz.

Si tocar pudiera
un hilillo suelto
de la orla primera
del manto de Dios...

Si aunque leve fuera
la huella de su perfume,
oler pudiera
la fragancia de su olor...

¡Ay si viera!,
¡si gustara!,
¡si oyera!,
¡si tocara!,
¡si oliera!.
¡Ay si pudiera!.

 

11. Dios amado

Ay, Tú, mi buen Amor de mano blanda.
Oh silbo sutil, toque delicado.

Oh fuerza que hasta las piedras quebranta.
Ay mi Dios, aire dichoso y delgado.
Me llagaste, Tú, con herida tanta,
que yo quedéme herido en ese estado
y tu Hijo, figura de tu sustancia,
me sanó con mi herida encarnado.
Ven a mí, me dice, levántate y anda:
¡En sus heridas fui yo sanado
por la gracia de su sola Palabra!.
La herida era honda y el dolor sobrado,
cuando toda mi vida quedó sana.
¡Y por amor vivo, no por milagro!.

 

12. Dios abrazado

Como el vidrio
cuando lo atraviesa el sol;
como el amor
cuando nace vivo entre los dos;
como el espejo
cuando devuelve la luz que recibió:
como el alma
cuando se desvive en Dios;
como el desposorio
cuando en uno se unen dos;
como el eco
cuando fiel devuelve la voz;
como el beso
cuando es doble fruición.

Así Dios
cuando por solo amor
conduce al alma
a la perfecta comunión.

Así el alma
cuando con extraño primor
devuelve al Amado
la luz que recibió.
Así entrambos
en alta y feliz unión
se hacen uno
en el mismo y mutuo don.