5. Más allá del nombre y del rostro...

Y no olvidar jamás la rendida y profunda advertencia de Pedro Salinas:

Por detrás, sí, de las gentes
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen si la pintan,
detrás, detrás, detrás,
más allá...
Por detrás de ti te busco,
no en tu espejo,
no en tu letra,
no en tu rostro.
Por detrás, por detrás,
más allá.

Pedro Salinas

  Sí, siempre más allá, trascendiendo los muros y las sombras de la muralla humana. Más allá y más acá que los cien nombres que le pongamos y más hondo y más alto que los mil rostros que imaginemos.
Deus semper maior
, con toda la razón del mundo. Y el hombre, siempre mirando, tratando de ver... más allá, más acá, más alto y más hondo.
 

Sí, más allá de todo; más allá de cualquier ruina y de cualquier gloria; por detrás de lo viejo y de lo nuevo; al otro lado de lo que se ve y muy al otro lado de lo que se alcanza a ver... Dios siempre detrás, más allá... Se le dirá muerto, se podrá aplaudir su liquidación, pero Él seguirá impetérrito, siempre más allá, más allá de todo, incluso más allá de su pretendido funeral. Y eso ayer y anteayer, hoy y mañana.

Y Dios también en, Dios en medio de, Dios dentro de, Dios al lado de, Dios al mismo tiempo que... Y por supuesto, Dios más acá de todo y Dios delante de cualquier muro y de cualquier ventana y de todos los velos y de toda revelación.

Dios, detrás, en y delante; Dios más acá, en y detrás. Dios siempre.